¿Colonialismo agrario? : Compra de tierras en África

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(Photo: Paul Taggart http://farmlandgrab.org)

Dos de los principales  factores que han disparado en los últimos años la compra de tierras en África han sido: la regularización europea con base al aprovechamiento de tierras que obliga a utilizar un 10% de biocombustibles para el transporte a partir del año 2015, y el gran negocio que representa la producción intensiva de alimentos de cara al cambio climático, la escasez de agua y el aumento de población actual más la que se prevé en el futuro.
África es, para los inversionistas privados como diríamos en Colombia: “buena, bonita y barata”. Buena tierra no contaminada por pesticidas y abonos químicos, precios increíbles para millones de hectáreas de campo cultivable, gobiernos corruptos que aceptan poner en peligro la seguridad alimentaria de su población y mano de obra barata (por no decir regalada) crean un marco perfecto para estas cuestionadas negociaciones. Como ejemplo está Etiopía, cuyo gobierno ha ofrecido –en los últimos años– tres millones de hectáreas de su tierra más fértil a países desarrollados y a algunos de los individuos más adinerados del mundo para que exporten alimentos a sus propias poblaciones. El dato paradójico es que en este país 13 millones de personas  viven  en crisis alimentaria.

Sin embargo, Etiopía no es único país que ofrece sus campos más fértiles y abundantes a estos nuevos tipos de colonizadores, desplazando a millones de familias campesinas que de un momento a otro ven sus propiedades invadidas por tractores y maquinaria agrícola. Actualmente, son 20 las naciones africanas que ya han vendido 50 millones de hectáreas de territorio africano.

 

Los empresarios pese a todas las criticas afirman que generan puestos de trabajo en la región y que sólo compran terrenos abandonados, pero la realidad es que los campesinos y campesinas de África se ven privados de su principal, y en muchos casos, su única fuente de  sustento  de vida, obligándoles a emigrar a las ciudades, generándose pobreza por medio del desplazamiento de familias campesinas a las urbes u  otros espacios donde puedan buscar algo de trabajo. Diversos analistas insisten en que no se trata de tierras abandonadas, sino que se trata de terrenos dedicados al pastoreo o reservadas para no agotar su fertilidad.

La apropiación de tierra para biocombustibles en África ya está desplazando a agricultores y la producción de alimentos. La cantidad de gente que pasa hambre aumenta día a día. ¿No podría traducirse estas acciones como nuevas técnicas de colonización? Sin embargo, existen  otras razones más profundas  para abalanzarse sobre las tierras africanas, y una de ellas, es la mera especulación. La crisis alimentaria,  ha provocado una revalorización de la tierra, la ha convertido en un activo estratégico.

 

La tierra es barata y los alimentos, caros. Eso sí, para hacerla realmente productiva hay que trabajarla. Y qué mejor sitio que los países en desarrollo, donde la mano de obra es muy barata y no se necesita ofrecer ninguna garantía ni prebenda a los trabajadores.

 

Según recientes estudios, en Tanzania, por ejemplo, miles de agricultores que cultivan arroz y maíz están siendo expulsados de extensas áreas de tierra fértil para que corporaciones occidentales establezcan sus plantaciones de biocombustibles. En Etiopía, más de lo mismo, ni siquiera las áreas protegidas están a salvo, como el Santuario de Elefantes de Babile, vendido en un 87% a un inversor europeo.

 

En Zambia, el cultivo de una variedad de higüero, no apto para el consumo humano llamado jatrofa, muestra tal auge que numerosos inversores  suscriben contratos por 30 años de duración. Esta planta se está cultivando también en Togo, Ghana, Senegal, Malí, Costa de Marfil y Níger. En Senegal, los cultivos para combustibles ocupan hoy un lugar destacado en el programa gubernamental de renovación agrícola de ese país. En Ghana, las grandes compañías  planean plantar un millón de hectáreas de jatrofa con apoyo del gobierno; mientras, en Benín, otras firmas han obtenido autorización para plantar un cuarto de millón de hectáreas de cultivos para agro combustibles.

 

El problema de la jatrofa es que no se come. Y los monocultivos de plantas para biocombustibles tampoco solucionan los problemas de alimentación de las poblaciones locales. Así que el fondo la cuestión, es que esta nueva estrategia mundial de acaparamiento de tierras en África está provocando ya un incremento de la inseguridad alimentaria en el continente y un elevado riesgo de que se incrementen la pobreza y las hambrunas.

 

La pregunta es: ¿es esto posible? ¿Se pueden compaginar los intereses de un mundo industrializado necesitado de nuevos terrenos agrícolas para introducir monocultivos que les resulten útiles, frente a los intereses de  África donde se sigue necesitando de la tierra para alimentar a sus poblaciones con una agricultura diversificada?

 

Para muchos de los países que ahora compran como arroz las tierras más fértiles en África, su lógica radica en las oportunidades que brindan a las poblaciones africanas ya que con la compra o alquiler de tierras general ingreso de divisas y en algunos casos muchas fuentes de trabajo. ¿Sin embargo  no es contradictorio que muchas de estas naciones africanas con problemas gravísimos de en el ámbito alimentario  emplee sus recursos para producir materias primas o alimentos  para países desarrollados?

¿Relaciones peligrosas con China?

Para África a sido en muchos casos de gran ayuda sus buenas relaciones con China, sin embargo, los intereses del gigante asiático en el continente van mas allá de las buenas obras. Actualmente China tiene una política de apoyo a África en infraestructuras, creando carreteras, reservas de agua, estadios, entre otros; lo cual le ha permitido  lograr  una influencia creciente. Para China las metas son claras, les interesa África por sus recursos naturales, por ejemplo el petróleo, no obstante los gobiernos africanos deberían aprovechar el interés de los Chinos para iniciar un proceso de capacitación y formación agrícola.

Recordemos que en África el 80% de los agricultores no saben leer ni escribir, y trabajan como lo hacían sus abuelos, lo que quiere decir que la modernización de la agricultura africana sigue siendo un reto pendiente donde el reto final  será conservar sus tierras cultivables para continuar con el desarrollo de su agricultura.

 

 

 

 

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About lauramoreno

Internacionalista. Universidad del Rosario.