La tendencia mundial a la privatización y el caso de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá

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Por. Kevin Hartmann

La Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá fue fundada hace 127 años, el 28 de Agosto de 1884. En ése entonces fue erigida con el nombre de Colombiana de Teléfonos por su gestor Raimundo Martínez. Cuando se reanudó el servicio de telefonía en Colombia después de un incendio en el año de 1900, la empresa adoptó el nombre de “The Bogotá Telephone Company Ltd”. En 1912 ésta empresa fue vendida a General Electric Ltd. Company de Inglaterra. Hasta 1940, estuvo en manos de aquella compañía de Londres y el 16 de octubre de ese mismo año, el Municipio de Bogotá compró la empresa por 2.5 millones de dólares, convirtiéndola inmediatamente en Patrimonio público del Municipio y cambiando su nombre a Empresa de Teléfonos de Bogotá.[1]

 

La pasada alcaldesa ad hoc Cristina Plazas Michelsen radicó un proyecto al Concejo de Bogotá el 26 de Mayo del año en curso para privatizar la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (Nombre asignado en el año de 1992), ETB. Las razones para vender la ETB responden a una necesidad de la empresa por una inyección de capital para renovar los equipos técnicos, la tecnología y asumir una competencia real basada en las proyecciones a futuro que tiene el mercado de las telecomunicaciones. Lo cierto es que la empresa necesita de una inversión de capital importante para mantenerse en el mercado nacional como una de las empresas más fuertes.

 

La política de privatización en Colombia, responde a aquellas propuestas inspiradas en el modelo económico neoliberal y en la denominada teoría económica neoclásica, en donde se argumenta que las fuerzas y leyes del mercado distribuyen de manera más efectiva a los salarios, recursos y servicios públicos en una sociedad determinada; todo ésto, en aras de reducir la intervención Estatal en la economía de globalización mercantil. Entonces, hay un fenómeno, a lo menos latinoamericano, en donde se apela al empresariado organizado privado, como la alternativa que aumenta la eficiencia productiva de los servicios, en comparación de aquellos prestados por el Estado, sobre la comunidad.

 

En República Dominicana, por ejemplo, hay una Comisión de Reforma de la Empresa Pública (CREP) la cual se encarga de “Dirigir el proceso de reforma y transformación para lograr la participación de la inversión privada, nacional y/o extranjera, en la propiedad y gestión de las entidades sujetas a la Ley Núm. 141-97” y asimismo, “Establecer la participación de los inversionistas privados en la propiedad de las empresas públicas, mediante las modalidades de capitalización, concesiones, transferencias de acciones, y/o activos y ventas de activos.”[2] La CREP, es la muestra que en América Latina se vienen realizando procesos de privatización a gran escala, por argumentar problemas de carácter financiero en las empresas Estatales.

 

Sin embargo, está demonstrado que la ETB tiene cómo solventar sus problemas de financiación sin la necesidad de privatizarse. Por ejemplo, en materia de Ingresos (EBITDA) que es el cálculo de las utilidades de una empresa sin contabilizar impuestos, depreciación y amortización, según declaración del accionista mayoritario (en cual vendría siendo el Distrito Capital) dijo que: a marzo del 2011 fue (en millones de pesos) 671,216 en donde su márgen  EBITDA es de 46%, superando el del año 2010 cuya cifra fue (en millones de pesos) 620,931 en donde el márgen EBITDA fue del 43%.[3] Esto quiere decir que el márgen de ingresos es más alto que el del año anterior. En ese sentido, la ETB al tener unos ingresos constantes y unos balances de crédito estables, obtuvo la calificación AAA por parte de la firma calificadora Duff and Phelps como el más alto nivel indicativo de capacidad de endeudamiento en una empresa.[4] Asi pues, la empresa ETB tiene la capacidad de acceder a créditos con bajo interés para tener un flujo de dinero y la inyección que se necesita en la empresa concernientes a infraestructura técnica y proyecciones empresariales.

 

La ETB también es líder de en Internet Banda Ancha en Colombia, en donde contabiliza 308.067 suscriptores, equivalentes al 20% del total de conexiones. Éste patrimonio de Bogotá cuenta con el 25% de las acciones de Colombia móvil – TIGO y con el 40% del paquete accionario de la compañía Contact Center Americas, mayor empresa Colombiana en el sector de call center que opera en 7 países de Latinoamérica[5]. Además, la ETB tiene un fuerte programa de responsabilidad empresarial en donde busca mejorar la calidad de vida de los bogotanos al brindar servicios masivos y públicos de telecomunicaciones (TlC’s) para ampliar un acceso a éstas en el Distrito Capital. En ése sentido, la ETB en 2010 logró 60 portales interactivos en funcionamiento, 51.594 personas capacitadas, 43.713 personas certificadas y 26240 Trámites de gobernabilidad realizados; pero no sólo eso, en la localidad de Ciudad Bolívar, una de las más pobres de Bogotá, la ETB otorgó en 2010, 14 portales interactivos en funcionamiento, 1 piloto  de conectividad inalámbrica implementado, 150 empresarios impactados por el programa “Fortalecimiento empresarial”, 17.772 personas capacitadas, 15.999 personas certificadas, 96.528 personas sensibilizadas con herramientas asociadas a las TlC’s y 57.259 trámites de gobernabilidad electrónica realizados.[6]

 

Por otra parte, Según Análisis de Aurelio Suarez Montoya, el costo de la privatización de los servicios públicos a los Hogares Colombianos aumenta el gasto en cierto porcentaje. Lo curioso del asunto es que el gasto es mayor porcentualmente en los estratos 1 y 2; mientras en 2004 los hogares bogotanos de estrato 2 invertían el 24% de su ingreso en gastos de servicios públicos y transporte, en 2010 aumentó a 29%; pero ésto no es lo peor, en el caso del estrato 1, el gasto en 2004 era de 29% y en 2010 aumentó al 35%[7]. Así es demostrado cómo el proceso de la privatización afecta directamente a los estratos más bajos, a las personas con menos recursos financieros.

 

Así pues, si bien en la ETB es necesaria una reestructuración seria y profunda, no debe el Distrito sacar las manos del proyecto de éste, su patrimonio; más tomar las riendas de los planes administrativos futuros para tener verdaderas visiones de cambio, de mercado y de necesidades en las Telecomunicaciones. La ETB necesita una mano aliada para establecerse como líder de las empresas de TlC’s en Colombia, más la solución no es privatizarla. Se pueden hacer cosas importantes con lo que se tiene y se debe ser responsable a la hora de realizar los planes de acción próximos a realizar para consolidar a la ETB como una sólida empresa del futuro.

 

En conclusión, y a pesar de haber triunfado en el Concejo de Bogotá los argumentos en contra de la privatización, el debate no termina. Se hace necesario hacer una revisión transparente, sistemática, organizada y responsable del efecto privatizador en Colombia. Si bien el triunfo hoy fue el de los trabajadores de la empresa en cabeza de su sindicato, mañana se podrá ir abrir terreno de debate con otra empresa de carácter estatal que se quiera entregar a manos de privados so pretexto de la innovación y maximización de sus instrumentos productivos.

 

Kevin Hartmann.

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