Por. Maria Alejandra Santos
A la tranquila Noruega, la azoto el terrorismo. Muchos de sus ciudadanos que vivían plácidamente sufrieron en carne propia atentados terroristas. A Noruega le sucedió lo mismo que a EEUU, nunca se esperaron que en su propio territorio los fueran a atacar. No estaban preparados para este tipo de acontecimientos, quizá fue por eso que la Policía tardo en llegar a la isla Utoya.
Miles de Noruegos salen a las calles para manifestar su rechazo.
El mundo conocía el terrorismo realizado por extremistas musulmanes, pero ahora está conociendo un nuevo terrorismo nacionalista. En los países escandivos un nuevo movimiento nacionalista está surgiendo y tomando fuerza. Estos movimientos nacionalistas se caracterizan por ser anti musulmanes, xenófobos y anti Unión Europea. Muchos de sus seguidores se convierten en radicales, a tal punto de no aceptar la convivencia con otras culturas. Quizá ese fue el motivo de Anders Behring Breivik. El autor de los atentados duro 9 años en planear estos atentados, todavía no se sabe con claridad si actuó solo o si este estaría patrocinado por células terroristas. Estos grupos nacionalistas, no aceptan el multiculturalismo, pero con los atentados, atacan a su propia cultura. Si Anders Behring Breivik, quisiera realmente a su país no atentaría contra sus compatriotas. La radicalización solo traerá más violencia y los movimientos nacionalistas terminaran pareciendo ser lo que tanto odian, a los extremistas musulmanes.
Es realmente preocupante que un joven de 32 años, sea tan radical con sus ideas. Pero esto que está pasando, se está convirtiendo en un fenómeno global. Lo mismo paso en EEUU, cuando un joven de 20 años disparo contra la congresista demócrata Gabrielle Lifford. Es bueno defender nuestros principios y nuestras convicciones pero esto debe estar enmarcado en un ámbito de tolerancia y respeto. Nada sacamos si eliminamos a quien piense diferente. Con tanta globalización y tanta tecnología, las diferentes culturas deben aprender a vivir juntas.
Otra reflexión importante es que los países más avanzados deben también estar preparados para afrontar este tipo de acontecimientos. Al igual que la globalización, el terrorismo puede cruzar fronteras y afectar a cualquier país. Noruega estaba preparada para un ataque internacional desde el momento en que envió tropas a Afganistán y Libia, pero después de los atentados del 11 de septiembre y de este atentado ,todos los países deben empezar a prever atentados en suelo nacional, sobre todos aquellos que hayan enviado tropas al medio oriente. De saber actuar y estar preparados se hubieran salvado la vida de muchos jóvenes. Los servicios de inteligencia ya estaban advertidos sobre posibles atentados .Además estos habían investigado a Anders Behring Breivik por la sospechosa compra de productos químicos por internet a una firma polaca. Pero ¿y entonces que paso? ¿Sera que los Noruegos pecaron por confianza? Con este hecho tan lamentable, sin duda alguna los servicios de inteligencia de Noruega tendrán más precaución.



Lo que, cuando la guerra es imposible, produce una sucesión de atentados, forma infrapol� tica de violencia.